El Palacio de Bellas Artes cumple 80 años.

CIUDAD DE MÉXICO, 29 de septiembre.- Luego de 30 años de ser el “elefante blanco”, por el tiempo que tardó su construcción, el Palacio de Bellas Artes se erigió como el máximo recinto cultural del país, un símbolo de modernidad, sede del arte nacional e internacional: “El nuevo templo de las musas, deslumbrante faro espiritual de la moderna vida de esta metrópoli”.

Su inauguración, hoy hace 80 años, fue motivo de una fiesta nacional que convocó no sólo a artistas mexicanos como Dolores del Río, sino extranjeros como las actrices de Hollywood Elissa Landi, Jean Harlow y Joan Marsh; el cineasta y actor estadunidense Douglas Fairbanks, el productor de cine Joseph Schenk, la actriz canadiense Katherine De Mille y Luigi Luraschi, empresario de Estudios Paramount en EU.

La cita fue a las diez de la mañana, cuando las puertas del Palacio de Mármol se abrían por primera vez al público. En su interior se veían avances de las obras murales de José Clemente Orozco, Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros, que resaltaban entre el mármol negro de la escalera central y el rojo de las columnas.

El público que consiguió un boleto de acceso o invitación especial debió entrar por la puerta trasera, de Hidalgo, pues los cientos de personas que no lograron un pase obstruían el portón de acero principal, mientras esperaban conocer el recinto que sustituyó al Teatro Nacional a petición de Porfirio Díaz en 1901.

Poco antes de las 11 de la mañana, el portón negro por fin se abrió para recibir al entonces presidente Abelardo L. Rodríguez, acompañado de Eduardo Vasconcelos, secretario de Educación Pública; Francisco Javier Gaxiola, secretario particular del Primer Magistrado, y Antonio Castro Leal, primer jefe del Departamento de Bellas Artes.

Solemne y sencilla fue la ceremonia, reportan las crónicas periodísticas de Excélsior. Inició, detallan, con la Orquesta Sinfónica Nacional y los Coros del Conservatorio Nacional de Música, que interpretaron el Himno Nacional. Enseguida, el Presidente ofreció un discurso, lo mismo que Castro Leal, y con escasas palabras se dio por inaugurado el Palacio que al final costó 25 millones de pesos.

“Hoy, 29 de septiembre de 1934, declaro inaugurado el Palacio de Bellas Artes, centro de divulgación cultural, uno de los puntos básicos del programa revolucionario”, exclamó el Presidente desde su palco, y de inmediato el estruendo de los aplausos y las bullas del público retumbaron en la Sala Principal, ataviada con un telón de 24 toneladas de peso sobre el cual se pintaron los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl, encargado a la Casa Tiffany de Nueva York.

“La hermosa cortina de cristales que sirve como telón de boca del coliseo es de mosaico y cristal opalescentes, costando de un millón de piezas, perfectamente incombustibles”, se describe en las crónicas del día.

En su papel de maestro de ceremonia, el arquitecto Fernando Mariscal guió a la comitiva en un recorrido por las salas del entonces Museo de Artes Plásticas, Museo de Artes Populares e Industria, la Sala de Conferencias, Sala de Exposiciones Temporales, el restaurante y los pasillos revestidos de mármol.

Mientras el acto oficial engalanaba el interior del palacio, afuera la gente intercambiaba empujones con policías al tratar de mirar, al menos por los cristales, el interior del recinto, cuyo proyecto original debía terminarse en cuatro años y costar no más de cuatro millones 200 mil pesos. “No era un teatro de empresas particulares, no es un teatro de lucro y es bueno que nunca lo sea”, decía una de las personas que hacía bulto en la entrada.

Por la tarde se realizó la segunda parte del programa inaugural con el estreno del montaje de La verdad sospechosa, de Juan Ruiz de Alarcón, con la primera actriz María Tereza Montoya. La primera semana se presentaron el Ballet de Montecarlo, el Ballet Ruso, la cantante francesa Ninon Valin y el pianista y compositor Rachmaninoff. Las entradas costaban entre dos y seis pesos.

Euforia popular

Los 30 años de retraso provocó euforia entre la población, cuando en marzo de 1934 se anunció que el palacio de 52 metros de altura y con diseño original del arquitecto Adamo Boari estaba terminado; entonces, las expectativas fueron muchas sobre qué artistas estrenarían el “faustuoso” escenario y, como paradoja, el anuncio de la programación por parte de las autoridades era a “cuentagotas”.

Quienes no esperaron fueron los anunciantes que tan pronto se supo la fecha de inauguración ocuparon un espacio en el periódico, lo mismo para ofrecer sus servicios de florería a domicilio que de restaurante. “Envíe cestas de bellas flores a los artistas que hoy inauguran el Teatro Nacional”, decía Madeleine Floristas; mientras a un costado se invitaba al café de Bellas Artes que abriría al mediodía.

Desde entonces, el Palacio de Mármol ha sido escenario de artistas de la talla de María Callas, quien debutó en mayo de 1950 con la ópera Aída; Luciano Pavarotti, en 1969; Plácido Domingo, en 1962, y el bailarín Rudolf Nuréyev.

En este magno recinto incluso se han ofrecido servicios funerarios como un máximo reconocimiento a Virginia Fábregas, María Félix, Diego Rivera, Frida Kahlo, Octavio Paz, Carlos Fuentes y, el más reciente, Gabriel García Márquez.

Según la historiadora Teresa del Conde, el PBA ha sido también el semillero de los acervos artísticos de los museos que le siguieron, como el de Arte Moderno o el Nacional de Arte que, en cierta medida, deben su colección al Palacio de Mármol.

Óperas estrenadas mundialmente

  • Tabaré, de Heliodoro Oseguera. 31 de agosto de 1935.
  • Tonatiuh, de Manuel Camacho Vega. 11 de enero de 1940.
  • La mulata de Córdoba, de Xavier Villaurrutia con música de José Pablo Moncayo. 23 de octubre de 1948.
  • Elena, de Francisco Zendejas con música de Eduardo Hernández Moncada. 23 de octubre de 1948.
  • Carlota, de Francisco Zendejas con música de Luis Sandi. 23 de octubre de 1948.
  • El último sueño, de Manuel M. Bermejo con música de José F. Vásquez. 28 de mayo de 1961.
  • Severino, en portugués, de João Cabral de Melo Neto. 28 de junio de 1961.
  • Misa de seis, de Emilio Carballido con música de Carlos Jiménez Mabarak. 21 de junio de 1962.
  • La señora en su balcón, de Elena Garro con música de Luis Sandi.
  • 2 de junio de 1964.
  • La mujer y su sombra, de Paul Claudel. 12 de abril de 1981.
  • La Güera, de Julio Alejandro con música de Carlos Jiménez Mabarak. 26 de septiembre de 1982.
  • Orestes parte, de José Ramón Enríquez con música de Federico Ibarra. 5 de julio de 1987.
  • Aura, ópera de Juan Tovar y Carlos Fuentes con música de Mario Lavista. 13 de abril de 1989.
  • Alicia, de José Ramón Enríquez con música de  Ibarra. 9 de julio de 1995.
  • El juego de los insectos, de Verónica Musalem con música de  Ibarra. 8 de julio de 2009.

Anécdotas

Espectador cae del tercer piso

En 1966 se reportó que durante el intermedio de un concierto en la sala principal una persona cayó del tercer piso de la zona de luneta al asomarse a la orilla del barandal. Su propio cuerpo le ganó el peso, lo que provocó que cayera hasta el primer piso, afortunadamente sobre un asiento vacío, por lo que sólo tuvo fracturas generales.

Incendio durante ensayo

Durante el ensayo de un espectáculo de carnaval, que filmaba una compañía de danza para un programa de televisión, se registró un incendio en las cortinas de franela. Con la antorcha de un bailarín, el fuego alcanzó una de las telas. Ese día, precisamente, personal del recinto había llevado los extintores a recargar, por lo que no había ninguno disponible en el momento del siniestro, que se logró controlar.

Falla plataforma de escenario

Tras la remodelación en la Sala Principal que se hizo en 2010, se registró un percance en la plataforma mecánica del escenario. El 19 de mayo de 2011, durante el cambio para el tercer acto de la ópera Tosca, de Giacomo Puccini, una de las plataformas no funcionó y retrasó casi 30 minutos la obra. Los técnicos del teatro colocaron de forma improvisada la escenografía para continuar el espectáculo.

Ahora Bellas Artes es el más festejado

Desde las nueve de la mañana de ayer comenzó la celebración por los 80 años de vida del espacio cultural más importante de México.

En cientos de ocasiones el Palacio de Bellas Artes ha rendido homenaje a artistas mexicanos y extranjeros, pero esta vez le tocó ser el festejado, y desde temprana hora de ayer bailarines, actores, cantantes y clowns celebraron al mayor recinto cultural del país por su cumpleaños 80.

La jornada se inició desde las nueve de la mañana en la Sala Principal con la presentación del Ballet Folklórico de México de Amalia Hernández, y al mediodía un concierto conmemorativo a cargo de la Orquesta Sinfónica Nacional y del director invitado David Stern. Sin embargo, la verbena congregó a más gente en la explanada del recinto al rayo de sol, entre los ciclistas de cada domingo y los paseantes ocasionales.

Pasado el mediodía, de manera
inesperada, un grupo de estudiantes de las escuelas del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) aparecieron en la entrada del palacio, ataviados con disfraces de bailarines, mimos, policías, barrenderos y turistas quienes realizaron flash mobs, acciones sorpresivas en homenaje al recinto.

Lo mismo quienes pasaban de casualidad e invitados se fueron concentrando en la explanada, y a la señal de una alarma entonaron Las Mañanitas para el palacio de mármol que en esta ocasión fue consentido por el público con globos, sombrillas de colores, aplausos y porras al unísono: “¡Bellas Artes, Bellas Artes!”

Así comenzó el programa titulado “Un domingo del Palacio en la Alameda” que reunió a 16 grupos artísticos para presentar de manera simultánea un abanico de espectáculos, no sólo en variedad de disciplinas sino en calidad y reconocimiento, como la compañía Marionetas de la Esquina, de Lourdes Pérez Gay, pasando por la Orquesta de Alientos, del Conservatorio Nacional de Música, y grupos pequeños como Divertimento Clown
o Perro Teatro.

Los artistas tomaron diferentes espacios de la Alameda Central, desde el corredor Ángela Peralta hasta el palacio, y si bien la intención era comenzar los espectáculos de manera simultánea, la falta de coordinación ocasionó que los músicos del Conservatorio, instalados en el kiosco central, iniciaran minutos antes que el resto de las compañías.

Y aun cuando los artistas portaban logotipos del palacio y banderas que anunciaban su aniversario, la gente preguntaba entre ellos mismos el motivo de la verbena, muchos, incluso, sólo miraban de reojo y seguían de largo. Otros, sobre todo familias completas, detenían su paseo dominical para presenciar algún espectáculo. El de marionetas y baile urbano fueron los de mayor público.

Festejo de luces

Las funciones se repitieron en la tarde, y la fiesta cerró con la primera presentación oficial del videomapping sobre la fachada del recinto, que se repetirá hoy y mañana por la noche. La proyección de luces, con guión de Federico Mariscal, resalta las características históricas y arquitectónicas del palacio, a través de un centenar de luces led.

La conmemoración concluirá hoy con el concierto de la Orquesta Sinfónica Nacional, solistas de la Ópera Metropolitana de Nueva York y el pianista Jorge Federico Osorio en la Sala Principal; se estrenará la obra Fanfarria y fantasía, de Samuel Zyman, y se realizará la cancelación de la estampilla postal conmemorativa.

Excélsior

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s